Es una disciplina científica cuyo
método para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar
solución a las necesidades reales de los usuarios se fundamenta en el diseño, específicamente
en el pensamiento de diseño. Proviene de
la forma en la que piensan los
diseñadores según las fases del diseño
aplicado.
Se empezó a desarrollar de forma
teórica en la Universidad de Stanford en California (EEUU) a partir de los años
70, y su primera aplicabilidad con fines lucrativos como "Design
Thinking" la llevó a cabo la consultoría de diseño IDEO, siendo hoy en día
su principal precursora.
Empresas como Apple, Google o
Zara lo utilizan. Al ser un gran generador de innovación, se puede aplicar a
cualquier campo. Desde el desarrollo de productos o servicios hasta la mejora de
procesos o la definición de modelos de negocio. Su aplicabilidad tiene como
límites nuestra propia imaginación.
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